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El motor de mi Corazón

A pesar de ser y parecer una persona normalmente tranquila, hay emociones abrasadoras en mi.

Así como una risa tranquila puede pasar a una pesada carcajada que contiene emociones negativas.

Así como mi risa pasa fácilmente a convertirse en llanto y como el amor puede fácilmente convertirse en obsesión u odio.

Las emociones en mi interior, están sin disciplina alguna y se disparan muy libremente convirtiéndose a veces en un mar embravecido que trae consecuencias incurables.

A pesar de las emociones explosivas que tengo y muchos otros también, hay cosas simples que accionan un botón en mi interior haciéndome sentir bien, dichosa, incluso feliz.

Las risas, el amor de una madre o de un padre a su hijo pequeño, la amabilidad de la gente, un corazón sencillo, me animan muchísimo.

Suelo pensar que el mundo está perdido, junto conmigo, pero a veces algo me dice, ¡mira! ¡No está perdido! y lo que me hace cambiar de opinión son las imágenes consecuencia de la acción humana de las personas.

Comentaba sobre mis emociones por que es muy fácil que entre en estado de depresión.
He trabajado mucho en ello, en mi autoestima, en mis acciones, mi personalidad, etc.

La recuperación, es demasiado lenta cuando has vivido algo que te ha dejado un fuerte impacto en tu vida, entre mas doloroso, más lento.

Sin embargo, el mundo tiene ciertos trucos, que parece querer hacerte saber, que no importa cuanto planees, luches, patalees o te esfuerces hay algo que nunca podrás controlar y ese detalle es el paso del tiempo. Ese simple hecho me hace pensar que no todo depende de mi, si n de las circunstancias.

Los síntomas de mi depresión durante la universidad se reflejaba en mi deficiente modo de socializarme y es que estaba todo el tiempo sola. Temía decir una palabra, temía aburrir a la gente, temía que vieran lo fea que creo ser, temía que encontraran cualquier motivo para burlarse de mi y rechazarme, temía, temía y todo me daba miedo. Por lo que mi cuerpo al recibir estas absurdas señales externaba también la incapacidad de lidiar con tal pensamiento. Así comenzaron los temblores, el frío, el vértigo, náuseas, escalofrío en fin. Todo, lo tenía yo.

No se exactamente cuando apareció la razón por la cual dejaría todos esos síntomas atrás.

La razón, era alguien.

Mi excesiva timidez y problema para relacionarme con los demás me he hecho huir de las relaciones amorosas y en cuanto observo un comportamiento mucho mas amistoso de lo normal, huyo, huyo y me aseguro de no regresar jamás.
Por lo tanto mis relaciones amorosas se han convertido en platónicas.
Y ese alguien fue demasiado platónico.

Entonces creí que no era un problema psicológico lo de la depresión, tal vez, no estaba concentrada en algo y era muy dispersa.
Pensé que la vida podía poner y disponer a su antojo de mi vida con sus acciones.

Me enamoré de ese alguien que veía todos los días sonreír de lejos, quien parecía muy serio sin sus amigos y muy payaso en compañía.
Me gustaba casualmente encontrármelo en todo rincón del lugar.
Y cuando lo veía me renovaba, renacía, sonreía. Me gustaba como era yo cuando él estaba cerca.

Vivir solo cerca de su sombra me tranquilizaba, me llenaba, yo era feliz.

Lo investigué y averigüe todo lo que pude de el sin involucrar a terceras personas, salvo a las q yo decidía mostrárselo para recibir su visto bueno.

Escribía las vivencias mas impresionantes relacionadas a el.

Y sencillamente no quiero dar a entender que viví una fantasía, si no un sueño.

Llegué a desear hablarle....

Pero Nada pasó, nada. Se fue como vino, un día ya no estaba allí y si por casualidad caigo en el pensamiento de ¿qué fue lo que pasó? me voy a romper.

Mientras tanto, en el futuro, tal vez comente cosas relacionadas a mi Estrella Fugaz Terrenal.




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